Cuando llega la nieve, algunos de los paisajes más conocidos de Asturias cambian por completo. Las raquetas permiten seguir caminando y descubrir la montaña invernal desde una perspectiva diferente, adaptando siempre el recorrido a las condiciones, la meteorología y el nivel del grupo.
Caminar por Asturias cuando todo cambia
La nieve transforma la montaña. Caminos que conocemos en verano desaparecen bajo el manto blanco, cambian las referencias del terreno y lugares habituales adquieren un aspecto completamente diferente.
Las rutas con raquetas de nieve en Asturias son una manera de seguir disfrutando del senderismo durante el invierno y de recorrer terrenos nevados en los que caminar con una bota convencional sería mucho más incómodo.
Las raquetas aumentan la superficie de apoyo y permiten progresar sobre determinados tipos de nieve reduciendo el hundimiento. Aunque aprender a utilizarlas resulta relativamente sencillo, salir a la montaña en invierno implica mucho más que ponerse unas raquetas y comenzar a caminar.
La propia Federación de Deportes de Montaña del Principado de Asturias incluye entre los conocimientos asociados a esta actividad la técnica de progresión, la planificación según las condiciones y la gestión del riesgo.
¿Dónde se pueden hacer rutas con raquetas en Asturias?
La respuesta depende, sobre todo, de dónde esté la nieve.
En Asturias y el entorno de la Cordillera Cantábrica existen numerosas posibilidades. Empresas especializadas realizan habitualmente actividades en zonas próximas a Picos de Europa, Lagos de Covadonga, Ponga, Redes, San Isidro, Fuentes de Invierno o Valgrande-Pajares, aunque los itinerarios concretos varían según la acumulación y el estado de la nieve, la meteorología y los accesos.
Y esa es precisamente una de las particularidades de la actividad: no siempre se trata de elegir una ruta con semanas de antelación, sino de buscar las mejores condiciones para ese día.
¿Hace falta experiencia previa?
Para recorridos sencillos no es imprescindible haber utilizado raquetas anteriormente.
Antes de comenzar se puede aprender rápidamente cómo colocarlas, cómo caminar con ellas y cómo afrontar pequeños ascensos y descensos. Lo importante es que el itinerario se corresponda con la condición física y experiencia de los participantes.
Eso no significa que toda ruta con raquetas sea fácil. Distancia, desnivel, orientación, tipo de nieve, visibilidad y meteorología pueden transformar completamente una jornada.
La montaña invernal exige planificación
En invierno resulta especialmente importante consultar la previsión meteorológica, valorar el estado de la nieve y adaptar la actividad al terreno.
Un mismo lugar puede ofrecer una jornada tranquila en determinadas condiciones y requerir mucha más experiencia en otras.
Por eso, en ESCARPE cada salida se plantea teniendo en cuenta las condiciones de nieve, la meteorología y el nivel del grupo, buscando que la experiencia se adapte a las personas que participan. David Novo
Descubrir la montaña a otro ritmo
Una salida con raquetas no tiene por qué consistir en alcanzar una cumbre.
Puede ser atravesar un bosque cubierto de nieve, recorrer una vega, descubrir un paisaje conocido completamente transformado o simplemente pasar unas horas caminando en invierno.
Es otra forma de entender la montaña: avanzar más despacio, observar las condiciones y disfrutar de un entorno que durante unas semanas al año muestra una cara completamente distinta.
¿Te apetece descubrir la montaña asturiana con raquetas de nieve?
En ESCARPE diseñamos rutas adaptadas al nivel del grupo y a las condiciones de cada jornada
